Es mi amiga Mary, nos tocó hacer una tarea de la escuela en pareja así que le dije que la hiciéramos en mi casa. Me llegó bien bañadita. Yo estoy un poco mamado y también soy guapo, no es por presumir pero le gusto a muchas de las chicas de la escuela y Mary no era la excepción. No había nadie en mi casa y lo mejor era que iban a llegar hasta la noche, así que con calma la fui relajando para que aflojara.
Le comencé a coquetear mientras hacíamos la tarea. La verdad estaba bien nerviosa pero se le notaba que también quería. «Ya hay que terminar, falta poco» – me decía cuando le jugaba el pelo y hacía como que la iba a besar.
Ya cuando terminamos la tarea le dije que subiéramos a mi cuarto que le iba a enseñar algo. Cerré la puerta de mi cuarto con seguro, la tomé de la cintura, la acerqué a mi y la comencé a besar, a pesar de que es tímida besaba bien rico. Ella llevaba un vestido de esos que son sueltos, como de niña buena.
Nos dejamos de besar, le di un empujón y quedó recostada en mi cama, se me quedó viendo con su carita de puta pero no me dijo nada, le subí el vestido y quedé frente a su vagina, llevaba puesto un calzón blanco, su puchita olía un poquito a sudor debido a que estábamos en temporada de calor, yo creo que eso fue lo que me prendió más porque mis ganas de mamársela y ver como se retorcía de placer aumentaron.
Se la comencé a mamar, estaba un poco mojadita y le sabía saladita, comenzó a gemir y a apretar la sábana de mi cama con sus manos. «Si papi qué rico» – me decía. Después me tomó del cabello y me restregó su vagina en la cara, con eso hizo que me prendiera aún más. «Pinche flaca es bien puta» – pensé.
Le comencé a besar el clítoris y a apretárselo con mis labios mientras le metía un dedo en la vagina. Con eso se comenzó a retorcer y a gemir bien rico, yo ya estaba bien prendido, mi pene estaba durísimo y no aguantaba las ganas de metérsela pero me aguanté. Se la seguí mamando y dedeándola por otro rato.

Ya ahora si estaba escurriendo, con el dedo que le estaba metiendo le sacaba de adentro de su vagina sus fluidos y se los embarraba en su culito. Se lo dejé bien lubricado, me lubriqué otro dedo igualmente con sus fluidos y se lo metí en el culo. Pensé que me iba a decir algo pero no, solo comenzó a gemir más rico.
Ahí me di cuenta que ya le podía hacer lo que yo quisiera y no se iba a molestar. Ya con sus piernas temblando y con su respiración bien alterada le di la vuelta y quedó boca abajo. Paró su culito y se lo comencé a mamar, en serio ya estaba muy mojada. Se puso en 4, recostó su pecho y su cara en la cama y con sus dos manos se abrió las nalgas.
«Métemela por el culo, nunca me la han metido por ahí» – Me dijo con su voz suave y agitada. Primero se la metí en la vagina para que se lubricara mi pene con sus fluidos. Así a la mala, sin condón, se la comencé a meter poco a poquito en su culito. Me costó mucho metérsela porque estaba muy apretada, a pesar de que ya le había estado dilatando el culito con mi dedo si estaba difícil para que entrara la cabeza de mi pene.
Una vez que le entró la cabeza lo demás se lo metí todo completo hasta el fondo. Gemía bien rico, le estuve dando despacito, no porque no la quisiera lastimar sino porque me dolía mi pene de tan apretado que estaba. Lo bueno que ese dolor hizo que no eyaculara tan rápido. Poco a poquito se fue aflojando y me era más fácil metérsela y sacársela.
Le comencé a dar más rápido, ya sonaba como aplausos, si sentía apretado pero no como al principio, le saqué mi pene y me di cuenta que tenía un poco de mierda en la base del glande. Agarré la sabana de mi cama y me limpié, se la volví a meter en el culo y ahora si me decidí a ya venirme. Por suerte ella también me dijo que eyaculara porque ya le estaba doliendo. «Sí, ya me voy a venir, pero aprieta tu culito» – Le dije.
Sentí como me apretó más y le comencé a dar muy rápido, ella quería que se la sacara porque se hacía para adelante y me decía que le diera despacio, yo la tenía bien agarrada de las piernas y le di hasta que me vine. Sentí super rico, le dejé el culo lleno de leche. Una mezcla de mi semen, sus fluidos y su mierda le salían del culo, así la tuve en 4, viéndola como se le salía mi leche de su culo.

Le dije que se bañara, ella se metió al baño y yo me limpié el pene con mi sábana. Cuando salió del baño nos besamos, se vistió y la llevé a su casa. Me dijo que le dolía mucho su culito pero le había encantado lo que habíamos hecho. «Mañana más» – le dije en tono de broma. Yo regresé a mi casa a lavar la sábana, a bañarme y a limpiar cualquier evidencia. Me dolía un poco el pene, me revisé y lo tenía muy rojo y como con una cortadita donde está la base del prepucio que se puede pelar, espero sepan a lo que me refiero.
Me estuve echando agua por un buen rato, pensé que se me iba a infectar por haber hecho contacto con la mierda de la chica pero afortunadamente no pasó nada. Después lo volvimos a hacer otras dos veces, no fuimos novios, solo nos escapamos a un motel después de clases para quitarnos las ganas. Así fue mi primer anal, muy rico.
Espero les guste mi historia, y dejen su comentarios para que opinen de qué le hubieran hecho a esta chica ustedes.
