Esta historia trata sobre una amiga de la universidad, la llamaré Michel (nombre inventado para mantener su privacidad).
Michel tenía su novio y ambos iban en la misma clase conmigo. Yo no me llevaba con él, nunca me interesó hablarle y ni a él tampoco hablarme a mí, él era un niño de mami, de esos chicos chipilones que son creídos por tener dinero, y se notaba que no le hacía nada a ella y ella andaba con él sólo por su dinero.
Con Michel si me llevaba bien, a veces me pasaba la tarea o a veces yo a ella.
A mi me gusta hacer ejercicio y a ella también, era algo que teníamos en común y también platicábamos de ello cuando teníamos oportunidad.
Todo pasó un sábado, como estaba acostumbrado a levantarme temprano, ese día, ya por costumbre, desperté a las 5 am. No jodas, apenas son las 5 ¿y ahora qué voy a hacer? – pensé. Ya no me pude dormir de nuevo y se me ocurrió ir a correr a la playa. Desayuné y me bañé y salí hacia la playa.
Cuando terminé de correr busqué la sombra y me quedé sentado en la arena descansando viendo el mar, aún eran como las 8 am. Ahí estuve un rato hasta que a lo lejos vi una chica corriendo, estaba seguro que era Michel y se acercaba al lugar que yo estaba sentado.
Pasó enfrente de mí pero no me vio y le tuve que hablar yo.
Yo: Ssshhhhttt Micheeeel (le grité)
Ella: Ay no te veía (dijo caminando hacia mí)
Nos saludamos de besito, olía bien rico y estaba bien sudadita.
Ella: Ay disculpa ya te embarré todo mi sudor
Yo: No te preocupes yo estoy igual, pero continúa corriendo disculpa por distraerte
Ella: No, ya me faltaba poquito y ya me cansé, mejor hay que sentarnos
Yo: Jajaja bueno pues
Nos sentamos y estuvimos platicando un buen rato hasta que llegó el sol e hizo que nos fuéramos de ahí. En lo que íbamos de camino a la carretera seguimos conversando.
Ella: Y para dónde vas ahorita?
Yo: Para mi casa y tú?
Ella: También, no tienes hambre? si quieres vamos a mi casa y comemos algo, estoy sola, mis papás no están.
Yo: En serio? suena bien, vamos entonces.
Nos fuimos a su casa. La verdad olía muy rico, su sudor y su perfume eran la mezcla perfecta que me hacía poner muy cachondo. Llegamos a su casa y me dijo que se iba a bañar pero no la dejé, se me antojó darle una mamada bien rica así como estaba toda sudada 😛.
Ella: Ahorita vengo me voy a bañar
Yo: Qué? no no no no!!!, si yo voy a andar todo apestosito, tú también tienes que estarlo jajaja
Ella: Jajaja ay!! yo si huelo feo, tú hueles rico
Me le acerqué y la olí de cerquita. No, hueles bien rico tú también – le dije casi suspirando muy cerquita de su carita. En serio? – me dijo con su cara de deseo. Estaba seguro que ella también estaba excitada y quería hacerlo conmigo, me acerqué a su cara, de frente, como si la fuera a besar, acerqué mi boca a la de ella y rosé mis labios con los suyos. ¡Ay Michel, lástima que tienes novio – le dije.

Pues por ahora no tengo novio, le encontré unos mensajes con otra chica y lo mandé a la ching…. – no terminó de hablar y la comencé a besar, nos besamos con mucha pasión, yo creo que desde hacía mucho tiempo ella también me tenía ganas porque en serio nos estábamos dando unos besos muy apasionados.
Sin dejarnos de besar, me llevó a su recámara, cerró la puerta y nos tumbamos en su cama. Yo no la quería soltar, sabía tan deliciosa que no quería dejar de besarla. Con nuestros pies nos quitamos los tenis y nos acomodamos bien, al centro de la cama, ella estaba arriba de mi, le quité la blusa y le desabroché el brazier y yo me quité mi playera.
Sus pechos, no muy grandes, se los comencé a besar, sabían saladitos y un poco a su perfume, sus pezones eran perfectos, se los mamaba y ella gemía y respiraba alterada. Le besé sus pechos, el cuello, la boca, le pasé la lengua por todos lados, definitivamente le quité todo el sudor de su cuello y pechos con mi lengua.
Te la quiero mamar – le dije al mismo tiempo que la ponía ahora ella abajo de mí. La dí un buen beso en la boca y fui bajando a su vagina poco a poco, le besé el cuello, sus pechos y su abdomen. Así acostada, le quité el pantalón, ella tenía un poco de pena, la besé de nuevo en la boca y me acomodé entre sus piernas pero antes le quité el calzón, olía delicioso, lo olí unos momentos y ella con pena me dijo: «No hagas eso, está todo sudado». Por eso huele tan rico – le contesté.
Su vagina la tenía bien rasuradita y le brillaba la entrada por sus fluidos, le comencé a besar las piernas y les di unos pequeños mordiscos, ella gemía y me decía que lo hacía muy rico. Su vagina olía a sudor, la olí muy de cerquita, eso me prendió aún más.
Con mi lengua le limpié sus fluidos que ya se empezaban a escurrir de su vagina. Despacito, le pasaba la punta de mi lengua al rededor del orificio de su vagina, ella se retorcía y me decía que siguiera así. Después me centré en su clítoris, igual, con la punta de mi lengua se lo acariciaba, ella me apretaba la cabeza con sus piernas, y con sus manos me tomó del cabello y me empujaba hacia su vagina.
Moví más rápido mi lengua en su clítoris y le metí un dedo en su vagina, comenzó a gemir más recio y sin soltarme se comenzó a mover restregándome su vagina en la cara, yo le metí el dedo más rápido y me apretó tan fuerte que casi no podía respirar pero aún así la seguí dedeando rápidamente. ¡Aaayyy me estoy viniendo! – dijo casi gritando.
De repente sentí su squirting en mi boca, estaba saladito, me soltó y me alejé un poquito de su vagina con mi cara toda salpicada, vi como con sus dos manos apretaba la sábana de la cama y se mordía los labios aún con sus piernas abiertas.
Yo me sentía todo un semental, le había provocado un squirting a Michel, no lo podía creer. «Ay discúlpame, te mojé todo» – me dijo Michel toda avergonzada. «No jodas Michel, hazlo de nuevo, quiero que me bañes con tu squirting» – le contesté mientras me acercaba a besarla en la boca.
¿Oye Michel y si hacemos un 69? – le pregunté al oído. «Si tú quieres» – me contestó. Me recosté boca arriba y le dije que se sentara en mi cara, ella toda apenada lo hizo. Me puso su culo en la cara y me la comenzó a mamar, yo ya estaba muy caliente, apenas me la había comenzado a mamar y ya me estaban dando ganas de venirme.
Tuve suerte porque en ese instante ella me la dejó de mamar y se comenzó a mover restregándome su vagina en la cara. «Aaayyy me estoy viniendo otra vez» – me dijo mientras frotaba su clítoris en mi nariz. De nuevo sentí su squirting caliente sobre mi cara, sólo que ahora sí , por la posición en la que ella estaba, me había caído en toda la cara.
Ya con sus piernas temblorosas se quiso levantar pero yo la tenía agarrada de la cintura y no la dejé hasta que con mi lengua le limpié todo su squirting de la vagina. «Ay bebé por favor espera, estoy muy sensible» – me dijo. La solté y se recostó junto a mí.
Ella: ¡No mames! qué rico la mamas.
Yo: Es que sabes deliciosa mi amor.
Ella: Sí, pero ya estoy muy sensible, quiero que me la metas ya.
Ella abrió sus piernas y la comencé a penetrar en la posición de misionero. Ya estaba muy excitada, sólo gemía y sentía como su todo su cuerpo temblaba. Le comencé a dar despacio porque nuevamente sentía que me venía, de la calentura se me olvidó ponerme condón. Michel espera, tengo que ponerme condón para no embarazarte – le dije. No síguele, no pares, cuando sientas que ya te vas a venir me la sacas – me contestó.
Le seguí dando pero despacito para tardar todo lo posible. Después de unos minutos sentí que ya estaba a punto de venirme. Ponte en 4 mi amor, quiero ver tu culo rebotar contra mí – le dije.
Se puso en 4 y la comencé a penetrar, se le veía tan rico el culo que no había pasado ni un minuto cuando ya me estaba viniendo. Se la saqué y eyaculé sobre sus nalgas, me salió tanta leche que se las dejé todas embarradas de mi semen.

¡Ay bebé qué rico! – me dijo. Agarró su calzón y me lo dio para que le limpiara las nalgas con él.
Nos recostamos unos minutos, yo normalmente después de venirme se me duerme la vrg pero no sé qué tenía Michel que aunque si tenía la vrg un poco flácida estaba lo suficientemente erecta para penetrarla de nuevo. Estábamos de cucharita y le dije al oído que se la quería meter de nuevo.
Ella (mordiéndose los labios): Estás seguro mi amor?
Yo: Sí, me voy a venir rápido para que hagamos de comer porque ya tengo hambre 😅
Ella: Sí bebé, también muero de hambre.
Se puso boca arriba, abrió sus piernas y la comencé a penetrar nuevamente. Me encantaba verle su carita cuando gemía y me pedía más. Michel me volvía loco, la comencé a besar por todos lados con pasión nuevamente. Bésame el cuello, eso me prende – me dijo. Le hice caso, entrelazamos nuestras manos, le comencé a besar el cuello y le di rápido. Así, ya me estás haciendo venir de nuevo – me dijo.
Le comencé a dar más rápido hasta que sentí su fluido caliente en mi pelvis. Sus piernas temblaban demasiado y me decía que parara pero no le hice caso. Espera Michel ya me estoy viniendo yo también – le dije. Sácamela no traes condón – dijo ella 😱. Se la saqué, se la puse en su cara y me la comenzó a mamar hasta hacerme venir.
Se tragó toda mi leche, me la mamó por unos minutos hasta que me exprimió la última gota de mi semen. Está muy rica tu leche mi amor – me dijo. Sonreí y me recosté junto a ella y conversamos.
Yo: No manches Michel sabes bien rica.
Ella: Tú también, mira, me dejaste temblando, ahora tengo que lavar mis sábanas.
Yo: jajaja ahorita limpiamos todo.
Ella: Sí pero hay que darnos prisa porque va a llegar mi hermano que fue a un curso, aparte muero de sed y de hambre.
Nos levantamos, nos bañamos y nos pusimos a preparar el almuerzo. Cuando terminamos de almorzar nos quedamos platicando y besándonos hasta que me dijo que me fuera porque ya iba a llegar su hermano.
Ese mismo día, en la tarde, ya que no había sol, salimos un rato a la playa, estuvimos sentados platicando y besándonos. Pensé que íbamos a terminar siendo novios pero no fue así, si salimos y follamos más veces pero después ella volvió con su novio y yo me conseguí una novia para no sentir tantos celos.
Seguimos siendo amigos y rara la vez, cuando se nos antoja, nos damos nuestro revolcón nuevamente. Me encanta mucho Michel y yo a ella, tal vez seremos amantes por mucho tiempo, y lo que más me gusta de ella es que es muy discreta. Michel es mi amante perfecta y es con la única mujer que yo engañaría a mi esposa, de eso estoy seguro.
Este es mi relato, espero les guste y si es así, me gustaría que dejaran sus comentarios, gracias por leer y gracias a los administradores por publicar mi relato.
