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Cuando mi prima vino de vacaciones

Hago mi aporte con una experiencia que tuve con mi prima.

Antes quiero aclarar que ella es hija de una señora con la que se juntó mi tío. Él tuvo hijos con otra pero se separaron hace muchos años, y a esos hijos que si son mis primos de sangre los cuidó su abuelita. Bueno, como quiera ellos no tienen nada que ver en esta historia. Lo que quiero dejar claro es que esta chica no lleva mi sangre.

Era diciembre, unos días antes de Navidad. Llegaron a mi casa porque como yo vivo en la costa venían a la playa. Cuando mi mamá me contó que iban a venir estaba un poco preocupado, es que como nuestra casa es pequeña no sabía dónde iba a entrar tanta gente. Incluso me molesté y le dije que porqué les había dicho que sí se podían quedar con nosotros.

Todo eso cambió la mañana que llegaron y vi lo buena que estaba mi prima, yo nunca la había visto, si escuché una vez que la pareja de mi tío tenía dos hijas y nietos pero no los conocía ni en fotos. Bueno, eran mi tío y su pareja, mi prima la del relato, su otra hija con su esposo y sus dos hijos los que vinieron.

Comieron y ya en la tarde se fueron a la playa, cuando regresaron en la noche me mandaron a comprar cena. Ya iba saliendo de mi casa cuando mi prima me alcanzó y me dijo que ella iba a ir conmigo. Íbamos platicando y me preguntó si yo fumaba marihuana, le dije que no pero si quería le conseguía con un amigo que es bien grifo.

«Va, es que me gusta fumar para dormir bien relajada» – me dijo. Regresamos de comprar y mientras ellos cenaban fui a la casa de mi amigo por la mota. Terminaron y dijimos que íbamos a ir a dar una vuelta para que no se quedara encerrada.

Me la llevé arriba de una piedra grande que está cerca de una canchita con buena vista ahí cerquita de mi casa. Se puso a forjar su cigarro mientras platicábamos y escuchábamos música disfrutando del aire fresco de la noche y de la vista. Estaba todo solo así que nadie nos molestaba. Se prendió y se recostó, «mira las estrellas están hermosas» me dijo mientras me jalaba del brazo para que me recostara junto a ella.

«Sí, se ve bonito» – le dije yo. Así estuvimos como 15 minutos sin decir nada y viendo el cielo. «Qué viajesote me puse, nunca lo había disfrutado tanto, es que tu música le da un toque especial.» – dijo ella. Yo había puesto música ambient que sabía que le iba a gustar.

«Me gustaría hacer el amor aquí ¿nunca lo has hecho? – preguntó. «La verdad no» – contesté. Nos regresamos a ver y nos comenzamos a besar, suave y lento, al ritmo de la música que estaba sonando en ese momento «Koda – The Last Stand». Los dos teníamos claro que no éramos familia así que me animé a preguntarle si nos aventábamos un rapidín. «Va, va» – dijo ella mientras se levantaba para sentarse. «Pero hay que esperar que se haga más noche porque luego vienen a jugar a la cancha a esta hora» – le dije.

Le mandé mensaje a mi mamá diciendo que íbamos a estar en la casa de Karla mi amiga, ella vive ahí cerca, le dije que íbamos a regresar como a las 12. También le mandé mensaje a mi amigo el grifo para decirle que si iban los demás a hablarle para jugar futbol en la cancha se inventara algo para que no subieran.

Eran como las 10 de la noche así que le dije a mi prima que esperáramos 1 hora para que la vecina que vive cerca de la cancha apagara las luces. Normalmente las apagamos nosotros cuando terminamos de jugar, pero cuando no vamos ella es quien las apaga. Como a las 10:30 salió y las apagó, era la única luz que aunque sea poco, nos iluminaba.

Yo tenía planeado que lo hiciéramos dentro de la cancha, pero me dijo que no, «aquí arriba, no nos ve nadie» – me dijo. Llevaba un vestido así que iba a ser muy fácil hacerlo. Me desabrochó el short y me lo bajé junto con el bóxer, mis nalgas hicieron contacto con la piedra pero no me importaba nada. Se subió sobre mi, se hizo a un lado el calzón y sopas, ya estaba dentro de ella.

Se sacó las tetas y nos comenzamos a besar al mismo tiempo que ella cabalgaba encima de mi. Estaba bien apretadita y mojadita, ya la tenía toda hasta adentro y eso le provocaba ganas de gemir, mismas que las calmaba mordiendo mis labios al besarme.

Me recosté en la piedra y ella seguía moviéndose delicioso, rápido y cuando se cansaba lo hacía despacio frotando su clítoris en mi pelvis. Se detuvo y quedé dentro de ella, «déjame descansar tantito» -dijo. Nos seguimos besando y después comenzó a matarse de nuevo.

Ya estaba punto de venirme así que le dije que cambiáramos de posición. Nos bajamos de la piedra, la recargué en ella mientras la besaba y le metía los dedos. Así la tuve metiéndole los dedos y mamándole los pechos y besándola hasta hacer que se viniera.

Ya que estaba bien mojada, le di media vuelta, recargó sus manos en la piedra, le levanté el vestido y se la metí hasta adentro. Sus piernas temblaban y unos leves gemidos salían de su boca. Le comencé a dar duro, no me importaba que nos escucharan lo que quería era venirme. Escuchaba como despacio me decía «espera, espera» y sus piernas temblaban pero yo seguí hasta que estuve a punto de venirme.

Se la saqué, se dio media vuelta y se agachó para mamármela. ¡Ahh! me vine delicioso, se tragó todos mi mecos para no mancharse. Nos volvimos a subir a la piedra y nos quedamos ahí, descansando y besándonos.

Fuimos a la tienda a comprarnos unas cervezas para que pensaran que sí estábamos con mi amiga, mejor tomando que culiando.  Ya eran las 12:30, sólo estaba mi tío platicando con mi papá, no nos dijeron nada, le dije a mi prima que se bañara y me despedí de ella.

Ella ya me había dado su número, estuvimos mandándonos mensajes como hasta las 3 am. Al otro día, desperté como a las 10, salí del cuarto y vi que estaban mis tíos ya arreglando todo para irse a la playa. Les pregunté por mi prima y me dijeron que seguía dormida. «Y eso que nada más se tomó 5 cervezas» – les dije.

Salió mi mamá con mi sobrino y dijo que yo la llevara a la playa cuando se despertara. «Está bien, pero cuando ya vayamos les mando mensaje para que me digan donde van a estar» – les dije. Se fueron, mi papá y mi hermana ya se habían ido cada quien a su respectivo trabajo, así que tenía la casa y a mi prima sola.

Agarré mi celular y vi que tenía un whats, «me dices cuando se vayan» – era de mi prima. Le dije que ya se bajara que ya se habían ido. Bajó y fue directo hacia mi que estaba sentado en un sofá. Nos comenzamos a besar y lo íbamos a hacer otra vez, pero antes: «ahora si tengo que probar tu rico culo» – le dije mientras me hincaba entre sus piernas.

Le puse un mamadón de panocha y culo que hasta se retorcía. Después me la llevé a mi cuarto y me la follé en mi cama, ahora sí lo hicimos como se debe, por dos horas, para que quedara bien satisfecha.

Terminando se puso bien grifa y la llevé a la playa como a las 2 de la tarde. Ya iba con la pushita bien rosadita y cansada, se tomó unas cervezas y se durmió en un camastro.

Los otros dos días que estuvieron con nosotros ya no tuvimos la oportunidad de hacer nada. Como que ya sospechaban algo, no quisimos arriesgarnos y decidimos parar con eso.

A veces mensajeábamos y nos mandábamos fotitos, o hacíamos videollamadas, si algún día viene de nuevo ya sabe lo que le espera. Ojalá les guste mi relato erótico con mi prima.

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