Qué tal, mi nombre es Diana, tengo 29 años, quiero confesar que me gusta ir rodeada de hombres cuando viajo en metro, eso me prende tanto que llego a mi casa a masturbarme para bajarme la calentura. A ver, me gustan los hombres que huelen bien y se ven limpios, luego hay unos que se suben todos sucios y oliendo mal que parece que no se pueden poner otra ropa al salir del trabajo, yo por eso los elijo y me acerco a los que se ven limpios y huelen bien. Y bueno, como esta web trata de relatos pues les voy a contar mi experiencia que viví hace más o menos una semana.
Yo trabajo en un banco así que en mi horario de salida el metro no pasa lleno, tengo que esperarme una hora para que me toque ir rodeada de muchas vrgas. En la mañana si va lleno pero como voy para el trabajo no me puedo masturbar allá así que no disfruto tanto el viaje. En cambio en la tarde, me gusta calentarme y llego a mi casa directo a meterme los dedos.
Fue un viernes, por lo regular los otros días no me espero la otra hora, pero los viernes sí, aparte de que hay más gente en el metro, ya voy relajada porque trabajo hasta el lunes. En fin, me subí al metro como pude, quedé cara a cara con un chico de cuerpo atlético, no estaba mamado pero se notaba que hacía ejercicio, y lo mejor, olía delicioso, se notaba que su perfume era caro y que se acababa de bañar. Ojalá así anduvieran todos.
Quedamos frente a frente y así viajamos unos dos minutos, después decidí darme media vuelta para que mis nalgas quedaran pegadas con su pene. Le movía el culo sutilmente hasta que sentí que se la paré, en serio, sentí cuando su pene se hizo más grande y eso me puso la piel chinita. Me acerqué más a él para hacer un mayor contacto y le seguí moviendo el culo sutilmente. Lo regresaba a ver de reojo y é también me estaba viendo.
Decidí voltearme de nuevo para estar frente a él, con una mano estaba agarrada del tubo y con la otra le agarré su vrg, estaba bien dura, a pesar de que se la tocaba por encima del pantalón la pude sentir calientita. Él no decía nada, estaba callado, disimulando y yo acariciándole su pene. Después, él también bajó una mano y me la puso en la panocha, la verdad yo ya estaba mojada pero cuando hizo eso me puse más caliente y sentí humedecerme más.
Apenas me iba a meter la mano por abajo de la falda pero llegamos a una estación en la que se bajó mucha gente. Ya no íbamos apretados así que dejamos de toquetearnos. Fue listo porque me tomó de la cintura y me acercó a él como si fuéramos novios. ¿Dónde te vas a bajar? – me preguntó. Le dije donde y sólo me contestó con un ok. Llegamos a mi estación, nos bajamos y nos salimos caminando de la mano.

Nos fuimos a un parque que está cerca de mi casa y nos fuimos besar a lo oscuro. Ahora sí méteme los dedos – le dije. Estábamos sentados en unas graditas, Primero me metió un dedo, sentí bien rico. Otro, méteme otro – le dije después. Me metió los 3 dedos de enmedio pero como yo ya estaba bien mojada se metieron fácil, me los comenzó a meter rápidamente hasta que me hizo venir.
Ya estaba yo toda escurrida y él se lamía los dedos. Me los volvió a meter de nuevo, espera espera – le dije. Me abrí completamente de piernas y me recargué en la grada. Dame, hazme venir de nuevo – le dije. Me metió casi la mano completa, yo creo que eran como 4 dedos pero estaba tan caliente que más que dolerme lo estaba disfrutando. Me estuvo dedeando otros cinco minutos hasta que me hizo venir de nuevo. Mis piernas me temblaban, pero yo quería más, la verdad estuve a punto de dejar que me metiera la vrg pero recordé que no teníamos condón.
Además no iba a dejar que un desconocido me metiera la vrg ¿verdad? digo, los dedos sí pero la verga no 😀 . Ahora te toca a ti hacerme venir – me dijo. Él quería que se la mamara pero no, le hice una paja hasta que se vino, me quedaron las manos embarradas de su leche, saqué un agua que traía en mi bolso y me las lavé.
La verdad si me quedé con ganas de que me metiera la vrg, nos pasamos nuestros números de celular y me fui a mi casa a masturbarme más. Yo aún iba bien caliente, saqué un pepino que tenía en el refrigerador, lo metí unos segundos al microondas para quitarle lo frio y me fui a mi habitación a metérmelo en la panocha.

Pensé que me iba a costar trabajo meterlo pero no. Ya llevaba la panocha dilatada y bien lubricada por esa metida de dedos que me acababa de dar el muchach0. Ahí estuve, metiéndome el pepino un buen rato hasta que quedé satisfecha.
Nunca cogí con el chico, lo bloqueé de whatsapp y llamadas porque no estaba interesada en una relación ni tampoco quería un amigo con derecho. Además así si encontraba otro que oliera rico y me gustara tenía que estar disponible para él.
Les recomiendo que al finalizar su trabajo se cambien de ropa para irse a su casa, al menos la playera y usen desodorante, tal vez encuentren a una chica calenturienta como yo y se la cojan o al menos su número le saquen. Espero les guste mi historia, de pura suerte encontré esta web, si publican esta historia les enviaré otras a los administradores para que también las publiquen.
Dejen sus comentarios para leer lo que me harían ustedes, les gustaría que dejara que me cojan en el metro? siempre he querido que me cojan ahí pero no me animo porque me van a exhibir en redes sociales. Vamos digan en los comentarios qué puedo hacer o qué me harían ustedes para quitarme esta calentura.
