Esta morra es bien putsi, tiene como 41 años y yo 25. Les voy a dar un poco de contexto antes de comenzar con la historia. Yo soy soltero y ella es divorciada, trabajamos en una constructora, yo soy ingeniero y estoy encargado de proyectar las obras que se van a realizar, entonces, antes de la ejecución realizo los planos y las memorias de cálculo y se las envío al ingeniero dueño de la empresa para que él las revise.
La verdad me pagan muy bien y pues sé hacer mi trabajo, ya me gané la confianza de mi patrón. Por lo regular cuando son proyectos grandes y ya se me está terminando el tiempo de entrega me quedo más tarde a trabajar ahí en la oficina, y la secretaria como es también de confianza ya que lleva mucho tiempo trabajando en la empresa se queda hasta que yo me voy.
Yo puedo trabajar en mi casa pero siento que en la oficina trabajo más concentrado así que a veces me quedo dos horas más para avanzar. Ese día ya me faltaba poquito para terminar un proyecto, ni siquiera necesitaba quedarme porque todavía tenía dos días más para la entrega.
Yo me llevo muy bien con la secretaria porque casi siempre estamos juntos así que nos volvemos puro desmadre todo el día, como les dije al principio, ella es bien puta, ya varios de los trabajadores se la han follado. Por eso yo no me animaba a llegarle pero ese día llevaba un vestido que la hacía ver bien rica así que decidí quedarme para ver si me la cogía ahí mismo en la oficina. Quería sentir esa adrenalina, desde temprano comencé a darle tallones cuando ella estaba levantada de su silla haciendo x cosa o me asomaba por abajo del escritorio para verle los calzones.
Ella se prestaba, cuando se levantaba a tomar agua paraba el culo y lo movía, «piensas poder con todo esto» – me decía. Claro, siempre teníamos cuidado que no nos viera algún cliente o algún otro trabajador. Ya como a las 6:30 revisamos si todos se habían ido, y sí, ya estaban ahí las 4 camionetas y todos habían checado su salida.
Bajamos la cortina del local y cerramos con llave el portón por donde sacan las camionetas, dejamos todo listo para cuando decidiéramos irnos no anduviéramos a las carreras. Nos metimos de nuevo a la oficina y ella andaba muy caliente:
Ella: Ya estamos solos, a ver, todo el día calentándome y ahora qué me vas a hacer?
Yo: jajaja nada, qué quieres que te haga?
Ella: Uyuyuy para eso me gustabas, no andabas husmeando bajo mi vestido?
Yo: Jajajja, mira, cállate porque te voy a meter toda la vrg.
Ella: Entonces le sigo porque es lo que quiero que me hagas.

Me levanté de la silla y me acerqué a ella, ella estaba parada recargada en su escritorio, nos quedamos viendo unos segundos y nos comenzamos a besar. La alcé tantito, lo suficiente para sentarla en el escritorio, ella abrió sus piernas y yo me puse en medio de ellas.
Por un momento me dieron ganas de mamársela pero recordé que llevaba todo el día ahí en la oficina sin bañarse, además conociéndola como es de puta me iban a salir granos en la boca. Lo que si le di una buena mamada de tetas, le sabían a perfume pero si estaban muy ricas, gemía muy despacito para que no nos fuera a escuchar nadie que pasara en la calle.
Yo creo que ella también pensó lo mismo que yo porque nunca tuvo la iniciativa de mamármela. Estábamos puestos los dos pero nada más para coger. La cargué así como estábamos, con sus piernas rodeándome la cintura y me la lleve a mi escritorio, ahí lo único que estaba arriba era mi computadora y unas hojas, bajé todo, saqué un condón de mi mochila y me lo puse.
Me acerqué de nuevo a ella, le quité el calzón, abrió sus piernas y se la metí despacito, fueron unas diez veces solo la puntita y después se la metí toda completa, ella estaba sentada viendo como jugaba con la punta de mi vrg en la entrada de su vagina, cuando se la metí toda, se recostó en el escritorio y con sus manos se tapaba la boca. Mmm mmm mmm, era lo único que yo escuchaba y también el sonido de mi pene entrando y saliendo de su vagina.
Me puse sus piernas en los hombros y le comencé a dar rápido, cuidando de no golpear con mi pelvis sus nalgas para no hacer ruido. Ella se estaba comenzando a mojar, sentía como le entraba mi pene más fácilmente y las piernas le comenzaban a temblar. Así estuve dándole un rato hasta que ya casi me iba a venir.
Se la saqué y me puse a tomar agua para calmar mis ganas de eyacular. Ella no decía nada, sólo estaba viéndome esperando que se la metiera de nuevo. Le dije que se parara y se diera la vuelta. Me hizo caso, se recargó en el escritorio y me dejó su culo parado listo para penetrarla más.

Le di una nalgada fuerte y se la metí de nuevo, el aroma de su ano me llegó a la nariz, me prendí más y le di con más ganas, ella lo disfrutaba pero no podía gemir fuerte, seguía tapándose la boca con sus manos. Yo la tenía sujetada de la cintura y la penetraba a diferente ritmo. Unos minutos después me regresaron las ganas de eyacular, la comencé a envestir fuerte, no me importaba que nos escucharan afuera, ella me regresó a ver con su cara de perra y comenzó a mover su culo contra mi.
Así le di como por un minuto hasta que eyaculé. Le apreté las nalgas mientras me venía, se la saqué y se quedó ahí, apoyada sobre el escritorio con su culo parado y el vestido arriba mostrando las nalgas. Tomé un poco de aire, la sujeté de la cintura, le di la vuelta y nos comenzamos a besar. Me metí al baño a quitarme el condón y lo eché por el excusado.
A partir de ese día cogíamos al menos una vez a la semana, ella ya no se metía con otros hombres, no éramos novios oficiales pero casi casi lo éramos. Peleábamos como novios y nos hablábamos como novios, hasta que poco a poco nos fuimos aburriendo y enfadando, ella se consiguió una pareja y yo me conseguí un mejor trabajo, sin tanta presión, en menos de 8 meses nuestra relación se terminó.
Espero les guste mi relato amigos, y comenten a ver qué les pareció. Bueno, espero que si la publiquen, aunque si la están leyendo pues si la publicaron, gracias a los administradores.
