Trabajo en una ferretería y desde el día que me entrevistó para trabajar la vi que me veía con cara de cachondeo. Es muy respetuosa y tal vez por eso pasó medio año para que me la comiera por primera vez. Su marido la dejó hace como dos años, tuvieron tres hijos pero él se fue con otra.
Cuando me enteré que llevaba tanto tiempo sin marido imaginé que se cargaba unas ganas muy grandes de follar. Y les repito, ella es muy respetuosa y amable, pero ya sabiendo eso no me importó tirarle los perros, pues sabia que ella también quería.
Todo empezó un día que fui con ella en su camioneta a comprar un material porque yo le iba a pintar su casa. Me pidió que la acompañara para decirle lo que iba a ocupar y subiera las cubetas de pintura a su camioneta. Ya de vuelta tuvimos esta plática:
Ella: Fíjate que últimamente me he sentido muy estresada.
Yo: ¿Y eso?
Ella: Pues ves que hemos tenido mucho trabajo y aparte tengo que llegar a lidiar con mis niños.
Yo: Uy sí, se la pasa todo el día ocupada y luego en las noches cuidarlos a ellos, si debe estar muy pesado.
Ella: Si la verdad es muy pesado.
Yo: Lo que le falta es buen masaje.
Ella *sonriendo*: Tal vez.
Yo: En serio, yo una vez al mes voy a que me den un masaje para sacar todo, bueno, sólo cuando no tengo novia.
Ella: ¿Y quien te lo da o qué?
Yo: Una chica que conozco, obvio le pago, pero da unos masajes bien ricos.
Ella: ¿En serio? Pero yo no conozco a nadie.
Yo: Pues si quiere yo le doy uno, de tantos que me han dado ya sé cómo hacerlo.
Ella *sonriendo*: Ay ay ay ¿a poco sí? No inventes cosas.
Yo: De verdad, si un día se anima me dice y aquí estoy yo sin compromiso.
Ya no me dijo nada, sólo sonrió y cambió de tema.
Dos días después, en una de las tantas vueltas que da a la ferretería, me agarró solo y me dijo que esa tarde sus papás querían estar con sus hijos de ella, así que aprovecháramos que la casa iba a estar sola para que fuera a ver todo lo que iba a pintar.
Camino a su casa me dijo que tal vez si me iba a tomar la palabra del masaje, porque estaba muy estresada. Se me paró la vr* al instante.
Entramos a su casa y nos quedamos afuera viendo lo que iba a pintar después de unos minutos me dio su celular y me dijo que le tomara unas fotos. Ella me iba diciendo como se las tomara, y mientras lo iba haciendo se iba quitando la ropa. Ver ese semejante culot3 si que me excitaba mucho.

Yo estaba sin poder hablar, en serio, no decía nada y ella desnudándose y poniéndose en 4 para que yo le tomara las fotos. Después me dijo que pasáramos a su habitación para que le diera el masaje. Se recostó boca abajo y yo hipnotizado y con la vr* bien parada me fui sobre sus nalgotas y las abrí, pero qué rico olía su cul*.
Me quité el pantalón y la playera y me monté a su espalda. Le masajeé los hombros y le comencé a morder la espalda muy levemente. Ella estaba gimiendo y me pedía que la mordiera más recio. Así lo hacía, la mordía más recio y ella gemía más y más. Bajé hasta sus nalgotas y las volvía a abrir pero esta vez le puse la lengua en su vagina y mi nariz en su ano.

Sus pelitos me picaban pero yo me sentía en las nubes, ella se retorcía y seguía gimiendo delicioso. Comenzó a humedecerse un poco y paró su culo restregándomelo en la cara. La tomé de su cadera y la empujé hacia mi cara embarrándome los pocos fluidos que le estaban saliendo.
Se puso en 4 y le metí dos dedos en la vagina mientras le lamía el ano y ella se retorcía y gemía más recio. Después de eso se recostó boca arriba, abrió sus piernas y me agarró del cabello llevándome hacia su peluda vagina para que siguiera comiéndomela. No me importaba que sus grandes bellos estorbaran y entraran en mi boca, yo estaba muy prendido.
Después de mamársela y meterle los dedos, estaba bien prendida. Me pidió que la penetrara, al fin había llegado el momento de estar dentro de ella. Acerqué mi pene a su vagina y sentí cómo sus bellos me picaban un poco, su entrada vaginal estaba bien húmeda y bien caliente. Se la dejé ir toda hasta adentro y sin condón, abrió su boca y sentí como me apretaba con sus piernas. Me comenzó a besar y yo le di más rápido, sus pechitos no me llamaban la atención, ya le había lamido mucho tiempo su ano y su vagina que no les hice caso.
Después de 5 minutos, sus piernas comenzaban a temblar y yo sentía mi pelvis muy mojada, me pedía que parara porque se estaba viniendo pero yo le seguía dando más y más duro. «Por favor para, dame despacito» me decía, sólo paré porque yo también estaba a punto de venirme. Nos quedamos sin movernos, sólo sentía sus fluidos calientes deslizándose por mi pelvis y veía su cara con su boca abierta y sus ojos cerrados. Su rico aliento entraba por mi nariz y le comencé a besar el cuello.
Estaba muy sudada, sentí en mi lengua una mezcla de su sudor y su perfume, me tragué eso y la besé en la boca al mismo tiempo que volvía a penetrarla rápidamente. «Espera espera, déjame descansar» me dijo. No le hice caso y seguí penetrándola más recio. Seguí así hasta que de nuevo sentía que me iba a venir.
Mi patrona estaba temblando, se la saqué y tomé una botella con agua que estaba en un buró al lado de su cama, los dos estábamos muy sudados, bebimos un poco de agua y me dijo que ya me tenía que venir porque ella estaba muy sensible. «Ok, pero póngase en 4», le dije.

Se puso en 4 y la comencé a penetrar nuevamente, primero despacito y poco a poco fui dándole más rápido. Ella gemía más y más, levantó más su culo y me dijo que ya me viniera, comenzó a moverse bien delicioso, después de al menos 5 minutos otra vez estábamos completamente sudados, su espalda brillaba de tanto sudor, la nalgueaba y ella se movía más rico, gimió más recio y se movió más rico y eso me hizo explotar.
Eyaculé dentro de ella. Es la eyaculación más rica que he tenido en toda mi vida. Una mezcla de sus fluidos con mi semen resbalaban por los bellos de su vagina mientras ella seguía en 4 con su culot3 levantado. Le di un beso en el ano y me recosté a su lado, acercó su cara a la mía y me dio un beso de piquito, me dijo gracias y suspiró, nuestro ritmo cardiaco seguía acelerado y estábamos bañados en sudor.
Vaya que la pasamos bien esa tarde, con ninguna chica lo había hecho tan rico como ese día. Fue tan delicioso que volvimos a follar muchas veces más. A veces cachondeamos por mensaje y hacemos videollamada o nos mandamos fotitos. Nos tratamos con respeto y creo que ambos sabemos nuestro lugar y comprendemos que nunca vamos a tener nada serio porque ella es mucho mayor que yo y pues cuando yo agarre un morra de mi edad me voy a olvidar de ella.

Me enamore de esa patrona hermosa