Nunca pensé tener una Vecina que fuera tan pu**, todo ocurrió después del cumpleaños de mi hermano. Pero antes les tengo que contar que ella ya es un poco mayor, para ser exactos, 14 años mayor que yo, y ya la había visto desnuda en una ocasión que yo estaba en mi azotea y ella salió a su patio por una ropa. Su marido falleció hace años y cuentan por ahí que anda metiéndose con varios vecinos. Bueno ya les contaré lo que pasó.
Un día antes habíamos festejado el cumpleaños de mi hermano. Así que ese día todos andábamos con resaca. Como a las 10 se despertó toda mi familia porque íbamos a ir a la playa, yo andaba con una resaca muy cabrona porque había revuelto cerveza, mezcal y whisky, así que les dije que me dejaran dormir y que allá llegaba.
Todos se fueron y yo seguí durmiendo hasta las 12 pm, salí a comprar una cerveza de lata para prepararla con limón y salsa, vi a mi vecina en su casa, me dijo que le invitara una cerveza porque ella también se sentía mal, me regresé a la tienda y compré otra y cuando volví a pasar por su casa me dijo que nos la tomáramos en mi casa que en 10 minutos iba para allá.
Pasaron como 20 minutos y llegó a mi casa. Se veía bien rica, con ese mini vestido que cargaba se veía muy put-4. Yo luego me imaginé que tenía ganas de coger conmigo, así que andaba con la vr* bien parada. Platicamos un rato, nos acabamos esa cerveza y fui a comprar otras dos.
Ya cuando se tomó la segunda cerveza me dijo que andaba muy cachonda y se comenzó a tocar. Verla bailándome era como un sueño. Moviéndose y metiéndose los dedos en la vagina si que me excitaba. Se comenzó a acercar a mi y de espaldas se agachó un poquito y abrió sus ricas nalgas, estábamos como a un metro de distancia y el aroma de su ano me llegó hasta mi nariz.
Le dije que se acercara más y le comencé a mamar el ano, sabía tan deliciosa que le pasé la lengua desde su vagina hasta donde comienza su espalda baja, sus pelitos no me incomodaron, yo estaba muy excitado y lo único que quería era estar dentro de ella.
Me quité el pantalón y el boxer y ella se sentó sobre mi sin meter mi pene en su vagina. Comenzamos a besarnos, yo la apretaba de su espalda y ella frotaba su clítoris con mi pelvis. Se bajó el vestido un poco mostrando sus tetas y se quitó el brazier, me le pegué como becerrito hambriento y ella se retorcía poniéndose aún más húmeda.
Ya no aguantamos más y se metió mi pene en su vagina. A pesar de ser tan pu** estaba un poco apretadita, el calor de su vagina era muy intenso, además sentía como escurrián gotas de sus fluidos por mis piernas, me sentía un pinche actor porno por hacerla gemir como una perr*.

La hice que saltara sobre mi sin parar, eran tantas las ganas que le tenía que no me venía porque no quería parar de f*llarla. Cambiamos de posición, la puse en 4 y se la metí suavecito, primero la mitad de mi pene y después toda hasta dentro, ya sentía mi pene punzando dentro de ella pero aún no me pensaba venir. Me la estaba dando tan rico que cuando vi «splash» se vino, su rico suirt mojó todo el piso de mi casa,
Sus piernas temblaban y se tambaleaba gimiendo como pu**. Se le había salido mi pene pero se lo metí de nuevo. – Ya vente por favor – me dijo mirándome toda temblorosa, la puse de misionero y la comencé a penetrar de nuevo, con todo y hasta el fondo, sabía que ya había cumplido mi misión y ahora me tocaba venirme a mi. Cerré los ojos y me concentré y me vine, le dejé mis chamacos hasta lo más profundo de su vagina.
Ahí terminamos los dos, bien sudados y mojados por el squirt en el piso de mi sala. La saqué de mi casa antes de que alguien de los vecinos se diera cuenta que estaba ahí, después de esa ocasión hemos vuelto a f*llar varias veces más pero eso se los contaré muy pronto.
No olviden dejar sus comentarios si les gustó este relato y opinen lo que harían ustedes con esta hermosa vecina cachonda ¿también se la hubieran perdonado?
